lunes, 17 de septiembre de 2007

Barreras para las Pymes exportadoras

Los empresarios de Latinoamérica observan una continuidad en la prosperidad económica, marcada en gran medida por las ventajas del comercio internacional. El optimismo de estos líderes se refleja en un crecimiento en la contratación de mano de obra, inversiones, comercio exterior y ambiente de negocios. Esta es una de las principales conclusiones a las que llega el Latin America Business Monitor (LABM), el estudio de UPS que, desde el año pasado, plasma los pronósticos que los altos ejecutivos de las pequeñas y medianas empresas de la región hacen para sus propias firmas y para la economía en general. Con respecto al comercio global y la influencia extranjera en la región, en todos los países predominó la opinión de que la globalización es beneficiosa para el negocio. Sin embargo, las barreras al comercio persisten y son de las más variadas.
“Les preguntamos a los directivos cuáles eran las principales barreras cuando piensan expandir su negocio. Vemos una gran diversidad de resultados, pero la estructura impositiva es definitivamente la principal barrera para las Pyme de Latinoamérica”, sostuvo Constanza Cilley, directora del estudio, durante la presentación que tuvo lugar ayer por la mañana en el Sofitel.Por su parte, el economista de FIEL Abel Viglione, explicó que “tres de los cinco países se encuentran con el problema de la estructura impositiva”. Mariano Mastrangelo, director de consultoría de RGX, aseguró que hay otros temas vinculados con la parte impositiva que hoy generan problemas entre las Pyme exportadoras. Por un lado, está la devolución del Impuesto al Valor Agregado por exportaciones. Cuando una empresa compra insumos en el mercado interno, que luego se utilizarán en el proceso exportador, le quedará ese porcentaje como crédito ante la DGI. Según el especialista, el problema central que tienen las Pyme es que el régimen de devolución del IVA “tarda un tiempo considerable para lo que es la espalda financiera de una pequeña y mediana empresa”.
Según Mastrangelo, “un IVA devuelto a tiempo puede tardar tres meses, pero hay casos de empresas que no lo cobran hasta los seis meses”. Además, “hay muchas Pyme que ni siquiera conocen bien cómo funciona el sistema y, como tienen que estar al día con todos sus impuestos y obligaciones para poder percibirlo, nos hemos encontrado con empresas que directamente no lo piden y tratan de trasladar esa diferencia al precio que le dan al importador”. Por otra parte, “con el reintegro pasa algo similar, hay casos donde la demora es bastante alta, de alrededor de un mes. En este caso, depende de la velocidad y el conocimiento del despachante y para una Pyme puede ser un tema complicado”. Problemas en la cadena productivaEl segundo problema más señalado entre las Pyme latinoamericanas está vinculado con problemas en la cadena productiva, en sus dos puntas: proveedores y distribuidores. Según Mastrangelo, “una Pyme que vende a un importador es presionada y está exigida a mantener el producto exactamente igual, siempre en tiempo y forma, y para que esto ocurra hay una serie de variables que no está en manos de una Pyme, que muchas veces no puede hacer grandes stocks. Ahí entra en juego la cadena de producción, a quién le compra, sus plazos, la calidad, los precios. Por eso puede ser un problema configurar siempre el mismo producto”. A este se suma el caso “de las Pyme que reciben pedidos del exterior y que no puede responder inmediatamente porque tiene dificultades para afrontar la compra de materias primas. Ahí empieza toda una negociación con el proveedor para ver si puede dar plazos para pagar la mercadería. Esto genera un desfasaje de pagos y cobros”, sostuvo. Dentro de los tres principales problemas, en el caso de la Argentina, se destacó también el tema de las barreras comerciales. En el caso de las barreras comerciales, para el directivo de RGX “hay arancelarias y pararancelarias”. Con respecto a las últimas, “es común encontrarse con Pyme que no pueden cumplir con las normas de seguridad que exigen algunos países desarrollados, como EEUU. Esto genera estiramiento de los plazos y sobrecostos. Por eso, para algunas Pyme es preferible directamente no entrar a este tipo de mercados y elegir otras variantes”. Sin embargo, las barreras pararancelarias no son privativas de los países desarrollados.

Extraído Infobae Profesional


Las Pyme son la nueva posibilidad de entrada de divisas a nuestro país en los últimos años, y es muy bueno que las pequeñas empresas sigan progresando, ayudando al país internamentey externamente, y dando grandes fuentes de trabajo a miles de personas.

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