jueves, 16 de agosto de 2007

Mi Buenos Aires Querido (¿?)

Es muy interesante observar la ciudad, más allá de lo que nuestra mirada alcance.Hay un contraste edilicio, compuesto por estructuras que datan de épocas pasadas y nos relatan un testimonio acerca del esplendor que supo tener alguna vez Buenos Aires cuando era considerada entre las diez ciudades más importantes globalmente hablando.Por otro lado, nos encontramos con construcciones de alto nivel y valor tecnológico, que de a poco van desplazando a los grandes "gigantes" que embellecen la ciudad y atraen a los turistas ávidos por conocer este territorio.La realidad es una sola: desde épocas pasadas, venimos padeciendo el efecto "imitación" que consiste en copiar de cierta forma las cualidades y características más resaltantes de los países desarrollados, y sus principales ciudades (como por ejemplo, Londres, París, etc.). Y este deseo de ser conocidos en el mundo, llevó a la Argentina a su primer deuda externa con la firma Baring Brothers & Co. (de origen inglés) en la presidencia de Bernardino Rivadavia, cuyo objetivo principal era "embellecer la ciudad, asemejándola a las mejores del mundo".Y lo seguimos padeciendo. Los desafío a pararse en la Plaza de Mayo, ubicada en pleno centro porteño y observar cómo se levantan amenazadores los nuevos "habitantes de la ciudad", con sus paredes vidriadas, y sus carteles imponentes, sobre los proclives a desaparecer "viejos habitantes", que, lejos de su momento de gloria, siguen siendo testigos mudos de la historia argentina

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